Posturas y Manejo de una chinchilla
Saber sujetar a una chinchilla y cogerla correctamente es algo que todos debemos de aprender. Entre los sistemas de defensa de las chinchillas, soltar mechones de pelo suele ser algo muy habitual cuando las cogemos mal o cuando se sienten molestadas. Si agarramos mal a una chinchilla o la cogemos cuando se escapa o cuando queremos jugar con ella de malas maneras, lo más probable es que nos quedemos con los pelos en la mano, ella con una calva y además, asustada.

Tener una idea de cómo cogerla sin hacerla daño es importante también para evitar fracturas por sujetarla mal o con fuerza, dislocaciones en las articulaciones por tirar demasiado fuerte o cogerla de golpe cuando se escapa, o estresarla demasiado. Si la chinchilla se ha escapado o si deseamos cogerla y huye, no debemos ir a “cazarla” sino a cogerla correctamente y sin lastimarla. Tienen muy buena memoria y cualquier cosa que les hagamos aprenden para la próxima vez , con lo cual todo será más complicado.
Las chinchillas bebés así como las chinchillas convalescientes son más delicadas. Dependiendo del caso el veterinario también nos da indicaciones específicas para cogerla, manejarla sin hacerle daño (por ejemplo, después de una operación).

Muchas chinchillas (sobre todo las hembras, pero también lo hacen algunos machos) se defienden cuando se sienten amenazadas con chorros de orina . Lo único malo de esto es que nos manchan, pero tenemos que entender que hay chinchillas que lo hacen automáticamente cuando se les molesta (tengan o no confianza con el dueño) y no es ni para preocuparnos ni grave, sólo desagradable. Antes de orinarlos suelen colocarse a dos patas con una postura típica de “disparo” y rápidamente pegan un pequeño salto y arrojan un chorro de pis. Hay bebés chinchillas (sobre todo si lo han visto en otras chinchillas como por ejemplo su madre) que utilizan este sistema desde muy pequeños. Algunos dejan de hacerlo al ir creciendo y ganar confianza y otros lo harán toda la vida. Es complicado evitar que nos orinen, y más aún porque suelen hacerlo cuando abrimos la puerta de la jaula, así que no nos dan mucha opción para “escapar” del chorro.

Muchas veces las chinchillas no nos lo ponen fácil para administrarles medicinas, papillas o incluso para revisar sus dientes o boca. Se sienten nerviosas o agredidas de alguna manera y no paran quietas. No es buena opción pelearnos con nuestra chinchilla porque al final la estresaremos, derramaremos por fuera la papilla o la medicina, mancharemos al animal y nos mancharemos nosotros y habremos pasado los dos un mal rato.

Lo más habitual es enrollar un trapo, tela, toalla o cualquier prenda textil alrededor de la chinchilla de manera que se queda inmovilizada sin poder escaparse ni pelear con nosotros y es mucho más sencillo medicarla o alimentarla (suelen llamarlo “maniobra del burrito”)
La toalla no debe de estar ni fuertemente enroscada (le podríamos hacer daño) ni muy floja (se soltaría y escurriría por el medio de la toalla).